viernes, 11 de septiembre de 2009

Intitulando el vuelo

—¡Vuela, vuela, vuela, vuela!
—¿Adónde?
—Adonde tus alas te lleven
—No las tengo
—Entonces prueba esto
—¿Qué es?
—La que te dará tus alas
—Esto huele a…
—¡Bah!, ese es el olor de los indomables, de los que bordean el cielo, y están en el nivel de sin iguales
—¿Y qué cantidad?
—La que quieras, la que puedas, la que tu cuerpo resista.
—Pues primero tú, dale.
—Ok.

No siento nada, no lo siento, dónde estoy? Volando? Pero si siento que repto, ¿será que se puede reptar en el cielo? guau, qué sensación, percibo electrodos de incontenible alucinación. Veo el mundo, veo sus múltiples rostros, su opulencia, su miseria, su historia, su olvido, el engranaje de su denigración masiva, el dique vindicativo de sus sabios, altruistas y hombres preclaros. Pero sobre todo te veo, y también me veo. Qué cagao, yo durmiendo, y tú allí rodeado de flashes y agentes negros. ¿Debo decir ping ping o bling bling?

2 comentarios:

Lolle dijo...

no entendi muy bn jeje^^

bueno supongo q algo parecido sienten los que estan drogados nop?? no lo se la vdd^^

igual tu post es para imaginarlo^^

saludos!!

Gracias por el las palabras de apoyo en mi blog^^

Anónimo dijo...

Holas es una historia sobre voladores no? pero obviamente no los que tienen alas sino los que vuelvan con cierto polvito blanco jijiji.

saludos